Socialización en niños con altas capacidades


La socialización es el proceso por el cual los seres humanos aprenden e interiorizan los valores de una sociedad determinada. Durante mucho tiempo se ha estudiado cómo es la socialización de los niños con altas capacidades, con el fin de acabar con los falsos mitos existentes a este respecto.







El psicólogo Jean-Charles Terrasier, especialista en superdotación, descubrió la presencia de disincronías en el desarrollo de estos niños. Es decir, descubrió que el desarrollo intelectual, social, afectivo, físico y motor no se daba de manera paralela. En este caso, puesto que el tema que nos ocupa es la socialización, nos centraremos en las disincronías sociales, esto es las que se dan entre los niños y los agentes de su entorno (concretamente los amigos).

Como se ha mencionado en anteriores ocasiones, estos niños presentan un desarrollo intelectual superior al que les corresponde por edad. Esto hace que los intereses sean diferentes y, por tanto, el establecimiento de relaciones interpersonales con los iguales se complique. Ante la incapacidad para relacionarse con sus compañeros por su falta de habilidades sociales, los niños superdotados tienden a aislarse, a vivir en su mundo, puesto que se sienten incomprendidos por los demás. Son vistos como raros y generan desconfianza entre sus iguales. Cabe destacar aquí que el desarrollo emocional que presentan es el de los niños de su edad, por lo que no tienen las herramientas que podría tener un adulto para hacer frente a esas situaciones.

Un ejemplo de todo ello es David, un joven de 18 años que relata las dificultades que ha vivido derivadas de las altas capacidades: depresión, ansiedad y problemas de socialización. “Y de pronto llegó un momento en el que me era imposible hablar con la gente.”-afirma. Tal y como relata su madre, los compañeros comenzaron a burlarse por considerarlo diferente, un empollón. Y en esa cárcel psicológica estuvo hasta que optó por cambiar de centro educativo, concretamente al centro pionero en educar la diversidad.



Sin embargo, cabe destacar que no siempre ocurre esto. De hecho, hay niños con altas capacidades que no presentan problemas de socialización o de adaptación social, dado que han puesto en marcha una serie de estrategias para lograrlo.

Para terminar, me gustaría recuperar una frase del psicólogo y psiquiatra suizo Carl Gustav Jung: “Los superdotados son el fruto más hermoso del árbol de la humanidad, pero a la vez son los que corren más grande peligro pues cuelgan de sus ramas más frágiles y con frecuencia se rompen”.

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